La niebla
La niebla —o bruma, como muchos la llaman— ha sido un símbolo recurrente del misterio en películas o relatos de lugares solitarios. A menudo se asocia con paisajes lúgubres o lugares deshabitados, y no es raro que incluso se confunda con un páramo. Pero detrás de esa apariencia se esconde un fenómeno con una importancia ecológica crítica que rara vez se valora en su verdadera dimensión.
En realidad, la niebla y los bosques que la albergan, especialmente los bosques de niebla de montaña, son ecosistemas estratégicos para la vida en la tierra. Estos bosques —muchos de ellos presentes en Colombia a distintas altitudes y condiciones climáticas— capturan agua directamente de la atmósfera a través de la vegetación, alimentando ríos, quebradas y acuíferos que sostienen a comunidades humanas y naturales. Esta “captación horizontal” contribuye de manera significativa al ciclo hídrico: en algunos lugares la niebla puede aportar entre el 15% y el 60% del agua disponible en ecosistemas montañosos, incluso durante períodos secos .
Pero su valor no termina ahí. Los bosques de niebla son sumideros de carbono naturales, almacenando CO₂ en su biomasa y contribuyendo a la mitigación del cambio climático a escala regional y global . Además, estos ecosistemas albergan una biodiversidad extraordinaria, incluyendo especies vegetales, aves y otros grupos altamente especializados y, en muchos casos, endémicos que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta . Su densa vegetación también protege el suelo contra la erosión, favorece la estabilidad de los paisajes montañosos y regula los microclimas locales.
Si bien no todos los países tienen bosques de niebla o ecosistemas similares, Colombia es privilegiada en esta diversidad. Nuestros bosques de niebla se extienden a lo largo de las tres cordilleras y otras áreas montañosas, generando servicios ecosistémicos que sostienen la vida, la agricultura y el bienestar de comunidades humanas. Lejos de ser un paisaje triste o sombrío, la niebla es una fuente de vida, agua y resiliencia climática que merece protección, valoración y estudio continuo.